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UNIÓN PANAMERICANA DE JUDO |
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UNIÃO PANAMERICANA DE JUDÔ |
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PANAMERICAN JUDO UNION |
UNION PANAMERICAINE DE JUDO |
1ª PARTE
Por: Lic. Wilfredo Duardo
Desde hace varias décadas en la literatura científica aparecen trabajos dedicados al estudio de las características psicológicas de los entrenadores, los problemas más frecuentes en su labor, los estilos de dirección y búsqueda de sistemas de preparación que faciliten su excelencia en las tareas de la formación integral y preparación de sus deportistas.
La conducta del entrenador de Judo, ha estado
condicionada tradicionalmente a normas no siempre establecidas en su propia
cultura. Ello presupone actuaciones no compatibles con las motivaciones e
intereses de los deportistas que bajo su dirección se desarrollan. Se trata aquí
de la circunstancia en que el entrenador encuentra en el deportista patrones de
conducta que no son aceptados por él o que se relacionan con prejuicios
personales del propio entrenador. Por ejemplo, el hecho de que el deportista
pertenezca a una región geográfica donde sus pobladores tienen características
culturales que no son afines a las concepciones del entrenador.

El Judo, actividad deportiva devenida de las
denominadas artes marciales del antiguo Japón, como una de las manifestaciones
mas practicadas en el mundo deportivo de hoy, ha abierto puertas a su
desarrollo en correspondencia con los
avances
de las ciencias del deporte. Los entrenadores no podemos estar ajenos a ello.
Entender que; “la técnica y la táctica en el deporte, son la consecuencia de
la asimilación de un sistema de acciones contenidos en el, que a través de la
ejercitación sistemática y con orientación especializada, dará lugar a la
formación de las habilidades, los hábitos y las destrezas necesarias para lograr
la eficacia en la aplicación del ejercicio competitivo”, presupone adoptar
una postura diferente al enfrentar el proceso de preparación de nuestros
deportistas, e identificarnos plenamente con lo que otros esperan de nuestra
actuación.
No basta solamente con poseer un avanzado grado en Judo, ni siquiera con haber tenido las aptitudes en un momento dado como excelente competidor, se requiere de un conjunto de cualidades mucho mas amplio, y ser capaz de materializarlas en el trabajo sistemático con sus judokas deportistas.
El
proceso de formación deportiva transcurre básicamente por tres etapas
escalonadas en orden ascendente (iniciación, especialización y rendimiento) Cada
una de ellas esta caracterizada por las tareas que corresponde realizar y/o
desarrollar en
correspondencia con diversos factores. (Edad biológica, sexo, contenido,
métodos, vías y/o procedimientos, medios y evaluación). La pirámide escalonada
de estas etapas constituye una condicionante del nivel profesional del pedagogo
del Judo que ha de llevarlas a vías de hecho.
La categoría “Entrenador” para el desarrollo de la etapa de rendimiento deportivo presupone la elección de un profesor de Judo que reúna unas cualidades personales y profesionales con un perfil mucho mas especifico hacia la dirección de trabajo que le corresponderá desarrollar.
La organización, planificación y control del Entrenamiento es un instrumento fundamental en la gestión del rendimiento deportivo, ya que las estructuras de la planificación, las formas de organización del entrenamiento y sus contenidos conforman una estrecha relación con la dinámica de rendimiento que se aspira.
Es por ello que en el presente artículo abordaremos algunas de las características personales y profesionales que debe reunir el entrenador de Judo de nuestros días:
CARACTERÍSTICAS QUE DEBE REUNIR UN ENTRENADOR DE JUDO.
Ser un buen pedagogo y maestro en la actividad que desarrolla.
Mantenerse constantemente actualizado. Tener un alto espíritu de superación.
Ser capaz de motivar a los deportistas para que rindan al máximo.
Ser capaz de estar al tanto de las diferencias individuales de los deportistas.
Saber escuchar a los demás.
Ser capaz de establecer el sistema o régimen disciplinario y/o de vida para sus deportistas.
Predicar con el ejemplo. (sin comentarios)
Poseer la capacidad de concientizar a sus deportistas en el logro de metas cada vez superiores.
SER UN BUEN PEDAGOGO Y MAESTRO EN LA ACTIVIDAD QUE DESARROLLA
Significa, que el entrenador ha
de poseer conocimientos profundos de los contenidos de la Pedagogía como ciencia
rectora del desarrollo
del proceso, sus principios didácticos y metodológicos, de la Psicología general
y especifica del deporte, para poder tener la capacidad de asimilar el
comportamiento de sus deportistas. Conocer de los fundamentos generales y
específicos de las diferentes ciencias aplicadas al proceso de entrenamiento
deportivo, y sobre todo de aquellas que en su radio de acción tienen una
incidencia directa en la preparación de sus judokas. Conocedor de las
concepciones que en materia de Teoría y Metodología del Entrenamiento Deportivo,
pueden ser aplicables a los deportistas integrantes de su selección. Tener la
capacidad de aplicar estas concepciones generales al campo específico de la
preparación de un judoka.
Poseer dominio del contenido teórico y práctico del campo técnico y táctico del Judo en general así como la capacidad de integrarlo a la concepción de los sistemas ofensivos y defensivos que la estructura de la competición impone.
MANTENERSE CONSTANTEMENTE ACTUALIZADO. TENER UN ALTO ESPÍRITU DE SUPERACIÓN
Teoría y Metodología del Entrenamiento Deportivo, devenida en ciencia rectora de la ejecución de este proceso, enriquece cada día sus leyes, principios, métodos y vías con los resultados que en la esfera del rendimiento se obtienen, así como de los aportes que generan las investigaciones científicas aplicadas a este campo. Ello determina que la tendencia actual de esta ciencia del deporte este orientada hacia el perfeccionamiento pedagógico del proceso y de la aplicación de un grupo de ciencias que paralelamente lo estudian.
El
entrenador de Judo de nuestros días, ha de estar en la capacidad de ir
constantemente a la búsqueda del nuevo conocimiento, las mejores experiencias, a
la investigación constante, a la solución de la problemática de cómo poder
obtener los mejores o superiores resultados en la preparación y la competición.
Tiene la necesidad de realizar un sistema de actividades teórico – práctico que
propicien su adecuada auto - preparación para el desarrollo de la planificación,
ejecución y control del proceso de entrenamiento.
Otro aspecto de gran importancia resulta la disposición y capacidad del entrenador para dedicarle un determinado volumen de tiempo a su ejercitación ensayo de las demostraciones que presentara a sus deportistas, teniendo presente que en una selección de rendimiento cada judoka ha adecuado los gestos técnicos básicos o rectores, a sus características personales. No se trata solo de leer un libro, observar un video, haber visto durante un torneo la aplicación de determinados elementos factibles de enseñar a los nuestros, sino se ha interiorizado a través de la ejercitación práctica, el modelo que se mostrara será con muchas imprecisiones e incluso errores.
SER CAPAZ DE MOTIVAR A LOS DEPORTISTAS PARA QUE RINDAN AL MÁXIMO.
La motivación hacia el logro de
los resultados que nos trazamos, tiene su punto de origen en las primeras
sesiones de entrenamientos. El
entrenador ha de ser capaz de ejercer una influencia en sus judokas, hacia la
concientización de lo que ellos pueden llegar a hacer en la competencia. Que el
resultado de la competencia será la culminación de un periodo de tiempo de
intenso trabajo realizado a través del entrenamiento. Generalmente se entrena
un año para competir un día. De ahí, la importancia de mantener durante toda su
duración, un proceso de entrenamiento, ameno, interesante y que se corresponda
con las motivaciones e intereses no solo del entrenador, sino también de los
deportistas.
Para ello el entrenador ha de poseer un caudal de conocimientos y experiencias pedagógicas y prácticas del Judo, que le permitan explotar al máximo la potencialidad de trabajo de sus judokas durante las sesiones sin caer en estados de monotonía para ellos.
SER CAPAZ DE ESTAR AL TANTO DE LAS DIFERENCIAS INDIVIDUALES DE LOS DEPORTISTAS
Generalmente las sesiones de entrenamientos en la preparación de los judokas, se realiza dirigida a todo el equipo; y es una necesidad, pues la preparación de uno requiere de la ayuda y cooperación de los demás, las tareas del modelaje técnico y táctico requiere de diferentes situaciones que son dadas a la vez por diferentes tipos de judokas ( izquierdo, derecho, mas o menos peso, Tokuy-Waza, nivel de especialización etc.)
Sin
embargo las tendencias actuales del Entrenamiento Deportivo exigen una mayor
individualización del trabajo a desarrollar por el entrenador. Ellas están
avaladas por las diferencias que en el orden de crecimiento de sus
potencialidades físicas, asimilación de la técnica y la táctica así como el
comportamiento de la personalidad propia del judoka, se presenta.
Es por ello que el entrenador debe cuidadosamente planificar la carga de entrenamiento, diferenciando en cada caso el volumen e intensidad de trabajo a realizar por sus deportistas, teniendo presente que cada uno enfrente la solución de tareas posibles a vencer por el y que a la vez propicien el incremento de sus posibilidades en la solución del ejercicio competitivo.
SABER ESCUCHAR A LOS DEMÁS.
Todas las opiniones, criterios, sugerencias, reconocimientos, criticas etc., constituyen una fuente valiosa de información para enriquecer el proceso pedagógico del Entrenamiento Deportivo dirigido a los judokas de alta calificación o rendimiento.
Es necesario saber escuchar a los demás, principalmente a los deportistas, imbuirlos de una confianza que les permita una diáfana comunicación con el entrenador, que expresen sus opiniones individuales y colectivas sobre como marcha el proceso, sus inquietudes, exigencias, sugerencias etc.
Existe otro grupo de personas que se comunican frecuentemente con el entrenador cuyos planteamientos resultan de gran significación para corregir y enriquecer el trabajo; los directivos, el resto del colectivo técnico de trabajo (si lo hubiere), padres y entorno familiar del judoka, los árbitros, otros profesores y/o entrenadores y los aficionados. “QUIEN NO POSEA LA CAPACIDAD DE ESCUCHAR Y REFLEXIONAR A PARTIR DE LO ESCUCHADO, ES VICTIMA DE UNA PROFUNDA IGNORANCIA”
SER CAPAZ DE ESTABLECER EL SISTEMA O RÉGIMEN DISCIPLINARIO Y/O DE VIDA PARA SUS DEPORTISTAS.
El éxito de todo proceso de preparación para la
competencia esta precedido de haber
logrado inculcar en los deportistas hábitos
adecuados de comportamiento ante la actividad específica y generales para la
vida. El entrenador ha de ser flexible e intolerante ante determinadas
situaciones conductuales de sus judokas. Establecer las normas necesarias para
crear un estilo de vida del deportista (asistencia, alimentación, recreación,
estudio, control medico, descanso, educación sexual, higiene personal, etc.) y
mas que todo ser celoso y exigente al máximo con su cumplimiento. No
permitir que actuaciones no acordes con las normas establecidas afecten
la integridad disciplinaria del colectivo. Ofrecer posibilidades de
participación a los deportistas en el establecimiento de las normas
disciplinarias, lo que permitirá su actuación más consciente. No mostrar
tolerancias ante algunos deportistas, de hechos indebidos que puedan llevar al
colectivo, inquietudes de privilegios. Con los campeones las exigencias deberán
ser mayores cada día. El entrenador deberá interactuar con el resto del
colectivo técnico (si lo hubiere), los directivos y otras personas que tienen
una influencia directa en la preparación del judoka para que en lo posible se
adopte la misma línea de trabajo disciplinario con el.
El control del comportamiento del peso corporal en cada etapa del entrenamiento constituye un aspecto determinante del resultado de la competencia. Debe ser valorado como uno de los indicadores disciplinarios del judoka.
Debe educar al deportista en la capacidad de asimilar con ética y respeto, las decisiones que se adopten en cada momento (desde las técnicas, las arbitrales y las administrativas) que lo involucran, y mostrarle las vías adecuadas para expresar sus inconformidades y desacuerdos.
POSEER LA CAPACIDAD DE CONCIENTIZAR A SUS DEPORTISTAS EN EL LOGRO DE METAS CADA VEZ SUPERIORES.
A continuación cinco conclusiones en relación con el planteamiento de metas.
1. Las metas específicas y difíciles llevan a rendimientos mejores que las metas fáciles y ambiguas.
2. Las metas a corto plazo pueden facilitar el logro de metas a largo plazo.
3. Las metas afectan el rendimiento al afectar el esfuerzo, la persistencia y la dirección de la atención, y al motivar el desarrollo de la estrategia.
4. La información sobre el progreso que se logra es necesaria para que funcione el planteamiento de metas.
5. Las metas deben aceptarse si han de afectar el rendimiento.
Sugerencias a los entrenadores para el establecimiento de metas.
1. Plantear metas a corto plazo como parte del mejoramiento a largo plazo.
2. Establecer metas medibles o mensurables.
3. Establecer metas difíciles pero realistas.
4. Delinear estrategias bien definidas para la obtención de las metas.
5. Controlar constantemente y evaluar los programas de planteamientos de metas.
6. Analizar sistemáticamente con sus deportistas el cumplimiento de las metas planteadas.
El cumplimiento de las metas trazadas durante el proceso de entrenamiento y que tendrá su plena culminación en la competencia, será estimulado por el entrenador ante el colectivo y de forma individual, teniendo siempre presente en que condiciones se logro el cumplimiento de las mismas.
ALGUNOS ASPECTOS QUE TODOS LOS ENTRENADORES DE JUDO DEBEN CONOCER:
1. Cada atleta posee riesgos del carácter que le son propios
2. Existen de la personalidad que permiten distinguir al judoka con problemas del judoka exitoso
3. Si se pueden conocer las necesidades del judoka entonces es posible aplicar un método ideal para que explote el máximo de sus posibilidades
4. Es necesario acomodarse a los comportamientos negativos específicos que no afecten el curso normal del proceso sin afectar la relación con el deportista
5. Los entrenadores deben conocer sus propia lagunas, para así mejorar la eficiencia del trabajo
6. No disimular durante periodos prolongados actitudes negativas respecto a un atleta
7. Como educadores no deben ser absolutamente perfectos y deben estar dispuestos a pagar el precio de la honestidad de sus sentimientos
8. Deben profundizar en sus conocimientos, por si desean obtener mejores resultados
NOTA:
Las fotos que aparecen en este trabajo, corresponden a los deportistas y entrenador de la Selección de Judo de Bogota, así como de las selecciones masculina y femenina de Cuba en los Juegos Panamericanos de Dominicana 2003 y Mundial de Osaka 2003.
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