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UNIÓN PANAMERICANA DE JUDO |
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PANAMERICAN JUDO UNION |
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2ª PARTE
"la enseñanza, una obra de infinito amor".
Por: Lic. Wilfredo Duardo
EL ACTO DE ENSEÑAR Y/O ENTRENAR
Materializar el acto de enseñar, se convierte en una de las obras más hermosas y complejas que desarrolla el ser humano, lograrlo requiere de una entrega total en cuerpo y alma e incondicional a la responsabilidad que se asume y a sus alumnos o discípulos
El profesor /entrenador de Judo, no puede percibir el Dojo, fríamente como un lugar en el cual resolverá situaciones económicas; acceder a la enseñanza del Judo en un Dojo es mucho mas que eso, es un regalo de la vida, es la posibilidad privilegiada de poder influir en el moldear y/o modelar la formación de la personalidad de un hombre nuevo, multifacético, preparado para enfrentar los retos que el desarrollo social nos impone cada día.
La obra del Dr. Jigoro Kano, que no se ha detenido en el tiempo desde su creación, ha demostrado su potencial educativo-formativo en diferentes direcciones del desarrollo social, por lo que diversas instituciones lo han incluido en sus programas docentes. Ello presupone que la labor del profesor/entrenador de Judo, ha rebasado los límites de enseñar mediante la reproducción mecánica de lo aprendido y/o vivenciado, sin incursionar en el campo de la formación académica que le permita apropiarse de los conocimientos necesarios que avalen pedagógica y científicamente la labor que realiza.
No basta con poseer un determinado grado o cinturón, dominio del contenido específico a impartir, las capacidades de comunicador y sobre todo de educador se convierten en las determinantes del éxito en su labor.
El profesor/entrenador de Judo, como educador, ha de poseer desarrolladas sus condiciones morales a un nivel que permita irradiar en sus alumnos la formación de convicciones e ideales. El debe ser un ejemplo vivo en todo momento.
Con la incursión del Judo en el programa de los Juegos Olímpicos Tokio 1964, y su posterior oficialización dentro del programa de este nivel en Munich 1972, su enseñanza cobro mayor fuerza hacia la realidad deportiva. Hoy nuestro
deporte cuenta con una de las Federaciones internacionales que mayor número de países afilia, es representativo de participación en campeonatos mundiales, juegos continentales y Juegos Olímpicos. Cada día los promedios de edad de los aspirantes a su aprendizaje disminuyen, prevaleciendo el interés deportivo en su formación.
El éxito que podamos lograr a través de la enseñanza que nos conducirá a la formación de un judoka deportista competidor estará condicionado a la actitud del profesor/entrenador ante:
Estilo de dirección que se
aplique durante todo el proceso de preparación y competición
Dominio y nivel de
actualización de los modelos técnicos, tácticos y físicos de los judokas de
mayor nivel en las escalas nacional e internacional.
Capacidad de condicionar la
aplicación de las tendencias del ejercicio competitivo actual al nivel real de
sus discípulos.
Conocimientos sobre las bases
científicas, teóricas y metodologías del Entrenamiento deportivo aplicados al
Judo.
Definición de modelos de
planificación del proceso de entrenamiento y/o enseñanza a las características
de su entorno e individualidades de sus alumnos.
Amplitud de manejo de
diferentes puntos de vistas.
Capacidad de asimilar la
pluralidad de criterios científicos.
Posibilidad de polemizar con
sus compañeros de trabajo y colectivo de deportistas.
Nivel de desarrollo de las
capacidades físicas y las habilidades motrices deportivas específicas del Judo y
generales del deporte, que sea capaz de demostrar.
Autoridad que su imagen y
posición ante la vida, y ante las normas de la sociedad refleje.
Dedicación y tenacidad por la
actividad que realice
Capacidad de cohesión con el
colectivo.
El profesor/entrenador que ame su profesión, que irradie optimismo y muestre orgullo de lo que hace, que trace metas objetivas a cada alumno, que lo estimule, tanto en los momentos de éxitos como en los de fracasos, que sea un ejemplo de hechos y de palabras tendrá éxitos en su trabajo; si lógicamente, ostenta los conocimientos requeridos para la función que desempeña.
El acto de enseñar, además de la transmisión de conocimientos y la influencia formativa –educativa que implica, requiere de la actitud ejemplarizante del profesor/entrenador, materializada entre otros aspectos por los siguientes:
1. Alto grado de exigencia consigo mismo en toda su actuación.
2. Asumir sistemáticamente posición autocrítica con todo lo que hace.
3. Aceptar su responsabilidad ante los errores cometidos, sin inculpar a los demás factores que intervienen el proceso.
4. Ser intransigente ante la desorganización, la anarquía, la improvisación y la espontaneidad que afecten directa o indirectamente el proceso planificado.
5. Valorar minuciosamente los resultados de cada competencia, cada Tes., cada control, en función de evaluar el cumplimiento del proceso planificado y definir la acción para enmendar los errores cometidos.
6. Demostrar que posee las cualidades éticas y morales que exige desarrollen sus deportistas.
7. Irradiar alegría, diversión, optimismo, sano esparcimiento sin apartarse del respeto alas normas básicas propias del proceso.
8. Aislar de las sesiones de clases y/o entrenamientos sus problemas personales.
9. Ser extremadamente puntual ante las diferentes actividades que requieran de su presencia. Tanto en compañía de sus alumnos como en otras actividades.
10. Preocuparse sistemáticamente por el desarrollo académico-escolar de sus alumnos-deportistas.
El comportamiento ejemplarizante del entrenador debe reflejar aquella alegría de vivir y optimismo en la vida, que excluyen toda la ignorancia, ironía y la resignación con la derrota y ante los fracasos.
A partir del ejemplo cotidiano que ofrece el entrenador, el deportista debe de experimentar que este es: justo, que se impone a si mismo altas exigencias y que aspira a perfeccionar sus propios conocimientos, sus experiencias y toda su personalidad
Para un profesor/entrenador se exige de un alto desarrollo de las destrezas pedagógicas y de conocimientos, estos se materializan en todas las tareas que debe de cumplir este, frente a sus judokas. Por lo que debe de atemperarse a los cambios, que se dan en la sociedad, como son la moda, la relación de parejas, los bailes, el criterio de moral, etc. Recuerda " que los hijos se parecen mas a su época que a sus padres", lo que te permitirá comprender cuales son sus necesidades, sus gustos y no aparecer ante ellos como un viejo huraño, "regañón", fuera de época, que no los entiende.
En la práctica es responsabilidad del profesor/entrenador de Judo con sus discípulos de:
1. Planificar los objetivos, las tareas y las metas que se proponen a corto, mediano y largo plazo. Desarrollar sesiones de entrenamiento, planificadas de modo tal que alcancen el aumento del rendimiento proyectado.
2. Determinar el modelo de preparación técnico - táctico y físico aconsejable a las particularidades de cada judoka.
3. Desarrollar sesiones de entrenamiento, planificadas de modo tal que alcancen el aumento del rendimiento proyectado.
4. Mantenerse actualizados sobre los últimos avances de la especialidad y de las ciencias aplicadas al deporte. Sobre todo en lo relacionado con las tendencias competitivas actuales del Judo en le nivel que corresponda así como de las características del ejercicio competitivo.
5. Dar posibilidad de participación a los judokas deportistas y otros miembros del colectivo técnico si los hubiera, en la toma de decisiones dentro del proceso de preparación, acción que facilita una mejora sustancial en la participación consciente por parte de los atletas.
6. Seleccionar adecuadamente los contenidos, los métodos y medios que aseguren el aprendizaje y perfeccionamiento físico y técnico - táctico de los judokas.
7. Aplicar los controles planificados, lo que garantiza conocer como se cumplen los objetivos y como mecanismo de retroalimentación de entrenadores y deportistas.
8. Reorientar cuando sea necesario el plan de entrenamiento y/o enseñanza, tomando como referencia el cumplimiento de los objetivos propuestos a partir de los resultados de los controles aplicados.
9. Propiciar la participación activa, consciente y creadora de sus judokas en la solución de las situaciones tácticas ofensivas y defensivas que se presentan durante el ejercicio competitivo.
Muchas veces nos hemos preguntado a nosotros mismos, ¿Cómo PODRÉ SER UN MEJOR PROFESOR/ENTRENADOR DE JUDO?
Como conclusión a este artículo te invito a reflexionar sobre las situaciones pedagógicas que te presento a continuación.
1. Admite tu responsabilidad en el éxito y el fracaso. No te sientas nunca satisfecho con el resultado, siempre es posible aspirar a más. Se capaz de determinar las causas que motivaron los errores y el fracaso. No inculpes a los demás ni recrimines al deportista en el fracaso o error. Adquiere la capacidad de creativamente reorientar tu proceso de trabajo sobre las bases metodológicas y científicas que consideres mas acertadas.
2. Conviértete en un investigados sistemático del acontecer pedagógico, metodológico y de las tendencias competitivas actuales, para que puedas mantenerte actualizado e informado y a la vez puedas interactuar con tus alumnos con sistemas actualizados que propicien el resultado en el menor tiempo posible y con la calidad requerida.
3. No dudes de tus capacidades, pero a la vez, no te creas nunca el más grande, perfecto o imbatible en tu actividad. Todos aprendemos siempre algo de los demás.
4. Controla tu temperamento si deseas mantener la autoridad dentro de tus clases o sesiones de entrenamientos.
5. Presta especial atención a tu apariencia personal y uso del vocabulario general y especifico de la actividad docente que realizas.
6. No escatimes tiempo a tu auto-preparación, si enseñas, tienes que estar en la capacidad de demostrar con la mayor calidad los patrones básicos de movimientos y de prestar atención a los aspectos medulares de la etapa inicial de la formación y desarrollo de las habilidades motrices especificas del Judo.
7. No sientas temor que tus alumnos asciendan de grado, (kyu o dan) su progreso ha de ser motivo de satisfacción y regocijo a tu labor. Aspira siempre a que ellos alcancen las competencias que te hayas trazado, a que mañana te superen en capacidad y conocimientos.
8. Se capaz de prever la realización de tus clases y/o sesiones de entrenamientos para satisfacer las expectativas e intereses de tus discípulos. No impongas modelos disciplinarios o de convivencia sin conocer su correspondencia con el impacto social que de nuestra actividad esperan.
9. Profundiza en el estudio de los principios filosóficos del Judo, pero no trates de transmitirlos como doctrina, aprovecha el potencial que brinda la actividad práctica para introducirlos.
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